Tener un bebé es algo maravilloso, pero también sabemos lo estresante y doloroso que puede llegar a ser. Tu cuerpo pasa por grandes cambios durante el embarazo y el parto, y recuperarse toma tiempo. Ese tiempo puede ser difícil de encontrar cuando estás cuidando a un recién nacido. El dolor articular y el dolor de espalda después del embarazo son muy comunes, pero no tienes que sufrir en silencio.
Desde batallar para levantar a tu bebé hasta agacharte sobre la cuna, tu espalda está trabajando el doble. Incluso estar sentada por mucho tiempo alimentando a tu bebé o usando el extractor de leche puede ser muy molesto. Además, muchas mamás recientes enfrentan estrés y falta de sueño. Esto hace que a los músculos y a las articulaciones les cueste más trabajo sanar.
Cuidar a un nuevo bebé es un trabajo duro, por eso es muy importante que también cuides de ti misma. El dolor de espalda después del embarazo dificulta este cuidado, pero estamos aquí para ayudarte.
¿Por qué continúa el dolor de espalda después del embarazo?
Es fácil ver cómo cambia tu cuerpo para ayudar a crecer a tu bebé. Sin embargo, no se ven a simple vista los cambios hormonales que continúan después del parto.
Cada mes durante la menstruación, tu cuerpo produce una pequeña cantidad de una hormona llamada relajina. Esta hormona relaja el útero para prepararlo para un posible embarazo. Cuando quedas embarazada, tus ovarios y la placenta producen mucha más relajina. La relajina ayuda a que tus ligamentos, articulaciones y músculos se estiren a medida que tu bebé crece. También ayuda a que tu pelvis se prepare para el parto.
Esta hormona tan importante no desaparece en cuanto nace tu bebé. Puede quedarse en tu cuerpo por varios meses después del parto. Aunque ser más flexible te ayuda durante el embarazo, también puede causar inestabilidad y dolor posparto.
Además, los músculos del abdomen se estiran y se debilitan durante el embarazo. Conforme tu centro de gravedad cambia, tu espalda baja tiene que esforzarse más para cargar el peso extra. Cuando tu cuerpo vuelve a la normalidad, los músculos de la espalda trabajan el doble para compensar la debilidad del abdomen. Todo esto causa tensión y dolor constante.

Cómo ayuda el cuidado quiropráctico con el dolor de espalda después del embarazo
Sin importar qué tan común sea este malestar, no tienes que vivir con dolor de espalda posparto ni esperar a que se quite solo.
El cuidado quiropráctico ayuda a aliviar el dolor articular y el dolor de espalda, tanto durante el embarazo como después del parto.
Cuando la pelvis y la columna se desalinean, los nervios se irritan, las articulaciones se tensionan y los músculos sufren espasmos. Un ajuste quiropráctico suave vuelve a alinear estas áreas, dándote un alivio rápido y una mejor recuperación. Los ajustes también ayudan a reducir dolores de cabeza, dolor de cuello y otros malestares articulares.
El quiropráctico también te sugerirá estiramientos y ejercicios sencillos para fortalecer tu abdomen y apoyar tu espalda.
Lo mejor de todo es que el cuidado quiropráctico funciona de forma natural con tu cuerpo. Esto reduce la necesidad de tomar medicamentos fuertes o someterse a tratamientos costosos. Para la mayoría de las personas, es una opción muy segura, incluso después de una cesárea, una vez que el médico te dé de alta a las 6 u 8 semanas.

Remedios caseros para el dolor articular posparto
Sabemos que el cuidado quiropráctico no siempre está al alcance de todos en todo momento. Por eso, contar con formas seguras y económicas para aliviar el dolor en casa es fundamental. Por suerte, existen soluciones sencillas y efectivas que probablemente ya tienes a la mano.
Usar una combinación de hielo y calor puede cambiar por completo cómo se siente tu espalda:
Terapia con hielo: Una bolsa de hielo envuelta en una toalla (o una bolsa de verduras congeladas) ayuda a reducir la hinchazón y disminuye el dolor.
Terapia con calor: Después de aplicar frío, usa una compresa caliente o toma un baño de agua tibia. El calor ayuda a relajar los músculos tensos. Agregar sales de Epsom al baño aumenta el alivio muscular.
Manejar el estrés también ayuda a reducir el dolor y acelerar la recuperación. Sabemos que es difícil con un recién nacido, pero practicar meditación, ejercicios de respiración profunda o caminatas ligeras ayuda a relajar la mente y el cuerpo. El ejercicio suave también fortalece tus músculos sin lastimarte.

Uso de analgésicos durante la lactancia
Si los remedios naturales no son suficientes, podrías pensar en tomar medicamentos de venta libre para el dolor.
Tanto el ibuprofeno como el acetaminofén (paracetamol) se consideran seguros para las madres lactantes cuando se toman en dosis pequeñas. Aunque pequeñas cantidades del medicamento pueden pasar a la leche materna, no son suficientes para hacerle daño a tu bebé.
Si tienes alguna duda, consulta siempre con tu médico antes de tomar cualquier medicamento mientras amamantas. Tu profesional de la salud puede darte recomendaciones específicas para tratar tu dolor de espalda después del embarazo.
Ejercicios para sanar el dolor de espalda posparto
Cuando sientes dolor, moverte puede ser lo último que quieras hacer. Sin embargo, el movimiento suave y lento alivia el dolor mucho mejor que quedarse en cama todo el día.
Los estiramientos sencillos aflojan los músculos tensos, mejoran la flexibilidad y fortalecen el abdomen y la pelvis.
Movimientos como la respiración abdominal, las inclinaciones pélvicas y los ejercicios de Kegel son seguros para la mayoría de las personas, incluso antes del chequeo de las 6 a 8 semanas después de una cesárea. De todas formas, consulta primero con tu médico o quiropráctico.
Una vez que tengas la autorización médica, escucha a tu cuerpo. Empieza despacio y detente de inmediato si sientes un dolor agudo. Caminar a buen paso, nadar, hacer yoga y pilates son excelentes opciones para recuperar la fuerza muscular.

Movimientos de fortalecimiento para el dolor de espalda después del embarazo
Respiración abdominal: Acuéstate boca arriba con las rodillas dobladas. Pon tus manos sobre el abdomen e inhala profundo sintiendo cómo se infla tu estómago. Mantén el aire por 3 segundos y exhala despacio por la boca. Repite 10 veces.
Inclinaciones pélvicas: Acuéstate boca arriba con las rodillas dobladas y los pies planos en el suelo. Aprieta los músculos del abdomen y empuja la espalda baja contra el suelo. Mantén la posición durante 5 segundos y suelta. Repite 10 veces.
Ejercicios de Kegel: Sentada en una silla, contrae los músculos del suelo pélvico, «como si estuvieras aguantando los gases y las ganas de orinar», tal como explica la fisioterapeuta Sarah Percy. Mantén la contracción entre 3 y 5 segundos, relaja, respira profundamente llevando el aire al abdomen y repite el ejercicio de 5 a 10 veces. Es posible que debas empezar con tiempos de contracción más cortos o menos repeticiones, pero a medida que ganes fuerza, intenta aumentar la intensidad. Los ejercicios de Kegel son excelentes para fortalecer la musculatura central (core) y el suelo pélvico, así como para prevenir la incontinencia.
Estiramiento gato-vaca: Ponte en cuatro puntos sobre pies y manos. Inhala dejando que tu abdomen baje hacia el suelo mientras miras un poco hacia arriba. Exhala arqueando la espalda hacia el techo como un gato estirándose. Repite despacio 5 veces.
Postura del niño: Siéntate sobre tus talones y lleva el pecho hacia el suelo extendiendo los brazos hacia adelante. Respira profundo y mantén la postura durante 30 a 60 segundos para abrir la espalda baja.

Pasos para reducir el dolor de espalda después del embarazo
Pequeños cambios en tu rutina diaria ayudan a proteger tu espalda. Dado que constantemente cargas a tu bebé, es muy importante cuidar la postura.
Técnicas de levantamiento seguro
Mantén los pies separados a la altura de los hombros para tener buen equilibrio.
Dobla las rodillas y agáchate en forma de sentadilla en lugar de doblar la cintura.
Acerca a tu bebé al pecho antes de levantarte usando la fuerza de tus piernas.
Si usas una cuna ajustable, coloca el colchón en el nivel más alto mientras tu bebé sea un recién nacido para no doblar tanto la espalda.
Usa un fular o portabebés ergonómico en lugar de cargar a tu bebé solo con los brazos, y mantén tu pañalera liviana.
Acciones generales de autocuidado
Priorizar el sueño: Duerme cuando el bebé duerma, aunque sea una siesta corta de 20 minutos. El sueño ayuda a reparar los tejidos del cuerpo.
Comer y beber agua: Tu cuerpo necesita agua y nutrientes para sanar. Recuerda alimentarte bien mientras cuidas a tu pequeño.
Pedir ayuda: Pide apoyo a familiares, amigos o vecinos con las tareas del hogar para que puedas descansar.
Postura adecuada: Siéntate en una silla firme con un cojín detrás de tu espalda baja mientras amamantas o das el biberón.

(Photo by Ryan King 999 at https://www.canva.com/photos/MAFEIqirixY/)
Señales de que tu dolor articular posparto necesita atención médica
Aunque la molestia general es común, algunos síntomas requieren atención médica inmediata:
Entumecimiento, hormigueo o sensación de alfileres y agujas en las piernas o la ingle.
Debilidad repentina en las piernas que dificulta mantenerte de pie o caminar.
Fiebre o escalofríos acompañados de dolor de espalda severo.
Pérdida repentina del control de la vejiga o los intestinos.
El entumecimiento u hormigueo indica irritación en los nervios. Si no se trata a tiempo, el problema puede empeorar, por lo que es importante revisarlo pronto.
Atención accesible para el dolor de espalda después del embarazo en Hurst
Entendemos que cuando estás cuidando a un nuevo bebé, sientes que tu propia salud pasa a segundo plano, en especial cuando el dinero es ajustado. Sin embargo, para cuidar bien de los tuyos, también debes cuidar de ti misma.
Nuestro equipo en North Texas Clinic & Rehab está dedicado a ofrecer atención médica y quiropráctica de calidad y a precios accesibles para toda la comunidad de Hurst. Contamos con planes de pago, opciones de CareCredit y tarifas de pago en efectivo muy económicas para que la atención esté al alcance de todos.
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