¿Alguna vez tu pequeño ha llegado a casa con un fuerte malestar estomacal que parece peor de lo normal? Es posible que lo veas con mucha fiebre, y que luego empiece con vómito y una diarrea con mucha agua que no se detiene. Si esto te suena conocido, es muy probable que estés lidiando con los síntomas del rotavirus.
El rotavirus es un germen muy común que causa lo que muchos llaman “gripe estomacal”. Y sí, a ti también te puede dar.
Aunque el nombre suena un poco feo, por lo general no es peligroso si sabes qué hacer. Entender cómo son los síntomas del rotavirus, cómo prevenirlo y cuándo es necesario ver a un doctor te ayudará a mantener la calma y a cuidar la salud de tu familia.
¿Qué es el rotavirus?
El rotavirus es un virus que infecta los intestinos. Es la causa más común de diarrea grave en bebés y niños pequeños en todo el mundo.
Este germen es muy contagioso y se pasa fácilmente de persona a persona. El virus vive en el excremento (la “popo”) de una persona infectada. Un niño puede llenarse las manos con el virus al ir al baño o al tocar una superficie donde cayeron partículas invisibles tras usar el sanitario.
Si no se lavan bien las manos, pueden transmitir el virus a los juguetes, las mesas o las manijas de las puertas. Cuando otra persona toca esas cosas y luego se lleva las manos a la boca, se enferma. Como es un virus, los antibióticos no sirven para curarlo. El cuerpo tiene que combatir el virus por sí solo, lo cual tarda entre 3 y 8 días.
Síntomas comunes del rotavirus
Lo más importante es fijarse en cómo empieza la enfermedad. Casi siempre, el niño tendrá fiebre y empezará a vomitar unos dos días después de haber estado cerca del virus. Después de un día o dos, el vómito para, pero empieza una diarrea con mucha agua.
Los síntomas del rotavirus incluyen:
- Fiebre alta: Suele ser la primera señal de que el cuerpo está luchando contra un germen.
- Vómitos: Esto dificulta que su hijo retenga líquidos o medicamentos.
- Diarrea líquida: Puede durar varios días y el niño irá al baño con mucha frecuencia.
- Dolor de panza: Tu niño puede quejarse de dolor de estómago o de estar muy irritable.
- Falta de hambre: Con tanto malestar, es normal que los niños no quieran comer mucho.
A los adultos también les pueden presentar estos síntomas, pero generalmente no se enferman tan gravemente y se recuperan más rápido que los niños.

¿Síntomas de rotavirus o de intoxicación alimentaria?
A veces es difícil saber la diferencia porque se sienten casi igual. La clave es qué tan rápido te enfermas. Con un virus, la enfermedad llega poco a poco; empiezas sintiéndote un poco mal y luego vienen el vómito y la diarrea después de unos días.
Cuando te cae mal la comida (intoxicación alimentaria), te sientes bien y de repente tienes que correr al baño. No avisa mucho, solo sientes náuseas y cólicos. Además, la mayoría de la gente se siente mejor en un día o dos, mientras que un virus puede durar más de una semana.
La deshidratación: el peligro más grande
El riesgo más grande con el rotavirus no es el virus en sí, sino la pérdida de líquidos. Cuando un niño vomita y tiene diarrea al mismo tiempo, pierde agua más rápido de lo que puede beberla. Esto se llama deshidratación y puede ser serio.
Cuidado con estas señales de alerta:
- Boca seca: Su lengua o el interior de su boca se ve seca o pegajosa.
- Sin lágrimas: El niño llora, pero no le salen lágrimas.
- Menos pañales mojados: Si tu bebé no ha mojado el pañal en 6 u 8 horas, es probable que esté deshidratado. Lo mismo pasa con los niños mayores que no van al baño con tanta frecuencia.
- Mucho sueño: Si tu hijo está muy decaído, no quiere despertarse o se siente “aguadito”, es una señal muy grave.
Si notas la boca seca o falta de lágrimas, haz una cita con nosotros lo antes posible. Si tu hijo no se despierta fácilmente o parece estar muy débil, llama al 9-1-1 de inmediato.

¿A quién le puede dar el rotavirus?
Cualquiera puede contagiarse, pero es más común en niños de entre 3 meses y 3 años de edad, especialmente si van a la guardería o preescolares. Los niños pequeños se meten muchas veces las manos a la boca y no siempre se lavan bien.
Los adultos que cuidan niños o los mayores de 65 años también corren más riesgo. Recuerda que aunque tú no te sientas muy mal, puedes pasarle el virus a tus hijos. Por eso, lavarse las manos es lo más importante en casa.
¿Debería ponerle la vacuna del rotavirus a mi hijo?
Dado que los síntomas del rotavirus no suelen ser graves en los niños mayores y en los adultos, no existen vacunas para las personas mayores de un año.
Por suerte, hay vacunas para los bebés porque ellos son los que más riesgo corren. ¡Y ni siquiera es un piquete! La vacuna es un líquido que se le da al bebé en la boca cuando tiene 2, 4 y 6 meses.
Nuestra clínica no pone estas vacunas para bebés, pero te recomendamos mucho que hables con un doctor sobre ellas. Si te preocupa el costo o no tienes seguro médico, pregunta en el departamento de salud local. Ellos suelen tener programas para que las familias reciban estas vacunas gratis o a muy bajo costo. La vacuna ayuda a que, si el niño se enferma, no sea tan grave y no tenga que terminar en el hospital.
Cómo prevenir el rotavirus
Una buena higiene es su mejor defensa contra los síntomas y la infección por rotavirus. Dado que el virus puede sobrevivir durante mucho tiempo en superficies como pomos de puertas, dispositivos electrónicos y cambiadores, es necesario extremar las precauciones.
- Lávese las manos con frecuencia: Utilice agua tibia y jabón durante al menos 20 segundos. Lávese siempre las manos después de cambiar un pañal o de ir al baño.
- Limpie las superficies: Utilice un desinfectante para limpiar las áreas comunes si hay alguna persona enferma en el hogar. En el caso de los bebés con diarrea, es posible que deba lavar la ropa con mayor frecuencia para evitar que la ropa de cama y las prendas manchadas propaguen la infección. Preste especial atención a las zonas de cambio de pañales, incluyendo los cambiadores, los cubos de basura e incluso el exterior de los envases de las toallitas húmedas.
- Quédese en casa: Si su hijo tiene diarrea, manténgalo alejado de la guardería o la escuela hasta que haya permanecido libre de síntomas (sin fiebre, diarrea ni vómitos) y sin necesidad de medicamentos durante 24 horas.
Cómo tratar los síntomas del rotavirus en casa
Si su hijo presenta un caso leve, el objetivo es mantenerlo cómodo e hidratado. No le administre medicamentos antidiarreicos a menos que un médico se lo indique, ya que estos pueden, de hecho, retener el virus en el organismo durante más tiempo.
- Sorbitos pequeños: Ofrezca pequeñas cantidades de líquido con frecuencia, en lugar de un vaso grande de una sola vez. En el caso de los lactantes alimentados con leche materna o fórmula, aumente la frecuencia de las tomas, pero ofrezca cantidades más pequeñas en cada una.
- Ofrezca agua y bebidas electrolíticas para niños: Las bebidas como Pedialyte son incluso mejores que el agua sola, ya que reponen las sales que el cuerpo pierde. (La variedad simple y sin sabor de Pedialyte es segura para lactantes menores de 6 meses; no obstante, consulte siempre con su pediatra si tiene alguna inquietud).
- Evite los refrescos, los jugos y las bebidas deportivas: Las bebidas azucaradas —incluido Gatorade— pueden, en realidad, empeorar la diarrea y acelerar la deshidratación. Limítese a ofrecer Pedialyte, agua (si el niño es mayor de 6 meses), leche materna y fórmula.
- Ofrezca alimentos sencillos: En el caso de los bebés y niños pequeños que ya consumen alimentos sólidos, pueden —y deben— comer si tienen hambre. La mejor dieta para los estómagos indispuestos es la dieta “BRAT”: plátanos (Bananas), arroz (Rice), puré de manzana (Applesauce) y tostadas (Toast). Estos alimentos aportan una gran cantidad de nutrientes y, al mismo tiempo, son suaves para los estómagos irritados. También puede ofrecerles sus alimentos habituales si se sienten con ánimos para comerlos, pero evite los alimentos salados y los refrigerios azucarados.
Dado que se trata de un virus, no existe ningún medicamento para tratarlo directamente. Sin embargo, si su hijo presenta fiebre alta o se siente incómodo a causa de ella, puede administrarle acetaminofén (Tylenol) siguiendo las indicaciones.
De lo contrario, los síntomas del rotavirus desaparecerán por sí solos.
Preguntas para tu doctor
Si le preocupan los problemas estomacales de su hijo, aquí tiene algunas preguntas que puede hacerle a su pediatra o al profesional de la salud en un centro de atención de urgencias.
- ¿Es la diarrea de mi hijo un signo de un virus o de alguna otra cosa?
- ¿Cuál es la mejor manera de mantenerlo hidratado si continúa vomitando?
- ¿Cuándo es seguro que mi hijo regrese a la guardería?
- ¿Cuántos pañales mojados debería observar cada día?
Una vez más, si nota signos de deshidratación, es vital buscar atención médica lo antes posible.
Sin embargo, siempre y cuando la fiebre de su hijo se mantenga por debajo de niveles peligrosos y no presente deshidratación, solo será necesario pedir una cita si tiene preguntas o inquietudes.
Dicho esto, tener un hijo enfermo puede ser angustiante; por ello, no dude en recurrir a su pediatra para obtener información y tranquilidad si tiene alguna duda.

Entiende los síntomas del rotavirus
Aunque no somos especialistas en pediatría, en North Texas Clinic & Rehab podemos ayudarte a decidir si tu hijo solo necesita líquidos en casa o si necesita ver a un especialista.
Sabemos que ser padre es difícil y más cuando tu pequeño está enfermo. Si tu hijo tiene una fiebre muy alta que no baja, o si sientes que “algo no está bien”, estamos aquí para ayudarte. Ofrecemos un lugar seguro y económico en Hurst donde podemos revisar sus signos vitales y guiarle.
Casi siempre, los síntomas del rotavirus pasan por sí solos y tu hijo se sentirá mejor pronto. Si tienes dudas, programa una cita en North Texas Clinic & Rehab hoy mismo.





